8 de noviembre de 2010

El miedo a lo desconocido

Bienvenidos como siempre al día de hoy. Me encantaría que en este preciso momento fueramos todos capaces de vivir en el presente, de concentrarnos en este minuto en el ahora y no pensar en lo que ayer pasó ni en lo que pasará mañana.
Si fuésemos capaces de hacerlo casi todos nuestros miedos desaparecerían, ya que el miedo más comun y el que en mi opinión engloba a casi todos los demás es el MIEDO A LO DESCONOCIDO.
Antes de poner al miedo como el malo del asunto me temo que debo defenderlo. El miedo no es malo, no es dañino, es algo vital para la supervivencia, ya que posiblemente si no tuviésemos miedo a nada iríamos cruzando la calle sin mirar y nos arriesgariamos a ser atropellados por un autobús. Bueno, un caso dramático pero cierto.
Desde tiempos inmemoriales todos nuestros antepasados han sufrido miedo, y ha sido un componente importante para nuestra evolución como especie. Pero si es así, ¿porque nos avergüenza tanto admitir nuestros miedos?
Pensad un poco en vuestra educación, en como de pequeños se ha tratado con el miedo en vuestra familia. En algunas familias los padres excesivamente temerosos crían hijos llenos de miedos, en otras se trata el miedo como si no pasase nada, de modo que los hijos crecen rechazando la sola idea de tener miedo y negándose a si mismos.
Esto puede significar muchas cosas, son solo ejemplos, pero la realidad, es que nuestra infancia tiene mucho que ver en como nos enfrentamos al miedo.
También hay muchos factores a tener en cuenta, como el entorno social, la creación de la autoestima y de la subjetiva y propia visión del mundo.
Pero ojo, todo esto sirve como una estupenda justificación de que la culpa la tienen nuestros padres o compañeros de clase o un largo etcetera, ¿o no?
Pues si estabais empezando a eludir vuestra responsabilidad como personas más vale que dejeis de pensar en eso, porque la última palabra la teneis vosotros.
No es malo tener miedo, lo que es malo es que los miedos gobiernen nuestra vida y nos obliguen a no hacer cosas que son perfectamente normales, naturales y satisfactorias. Es entonces cuando un miedo se transforma en FOBIA.
Cuando alguien sufre UNA FOBIA, siente una versión extrañamente evolucionada del miedo, es decir, EL MIEDO A LO QUE VA A PASAR.
Si alguien siente fobia a las alturas su mente le dice que se va a caer, el que siente fobia a las arañas sigue lo que su mente le dice, quizás que si se acerca la araña saltará encima y la sensación será espantosa, para el que siente fobia a entrar en lugares cerrados cree que se quedará atrapado y jamás podrá salir.
En todos los casos su mente le dice lo que va a pasar, aún cuando es bastante improbable si se mira desde un punto de vista objetivo. Es decir, que como decía antes, se deja traslucir ahí un miedo a lo desconocido, un temor a que algo que no tiene porque pasar pasa. Es lo que se suele llamar anticipar acontecimientos.
Como consecuencia directa, no nos atrevemos a hacer cosas porque creemos que todo saldrá mal. Lo que llamamos pesimismo.
Hay gente feliz de ser pesimista porque cree que de esa manera tiene más controlada una situación, pero el resultado habitual es que el pesimista no se lance a intentar algo nuevo y dejar la puerta abierta al cambio, porque, seamos realistas, yo personalmente si creo que algo me va a salir mal evito hacerlo.
Lo bueno de todo esto, es que podemos cambiarlo.
No es nada facil romper el mecanismo de una fobia arraigada en lo más profundo de nosotros, y debemos empezar a aceptar que no pasa nada por tener miedo, no debemos sentirnos avergonzados, porque todos, absolutamente todos, tenemos miedo.
Y después viene la parte dificil, la de enfrentarse al miedo. Para ello debemos de sentirnos completamente convencidos de que queremos cambiar la situación, de que nos está haciendo daño vivir temerosos de algo.
Pero para llegar a enfrentar un miedo es fundamental cultivar el optimismo y regarlo todos los días en cada momento. Es hora de llevarle la contraria a nuestra mente un poco. ¿Que ella dice que va a salir mal? Pues vamos a contestarla que todo va a salir bien. Algunas técnicas que yo utilicé para ser optimista y sobrevivir fueron:
- Cada mañana al levantarse pensar en algo positivo que va a suceder HOY.
- Cada noche al acostarse pensar en las cosas buenas que nos han pasado y hoy y en las que podrían suceder mañana, y ¿porque no? soñar despiertos, hacernos nuestra película en la cabeza de como sería nuestra vida ideal.
- Apuntar en una libreta las razones por las que deseamos seguir viviendo, sean pocas o muchas, da igual.
A mi me sirvió para sobrevivir, pero eso fue la antesala, ya que mis sueños, fueron cumpliéndose uno a uno tras años y años de práctica, hasta que ser optimista, con el paso de los años se convirtió en mi forma de vida.
Y por lo tanto, si creemos que todo va a salir bien, si podemos estar en este momento sin pensar en mil calamidades que probablemente nunca sucederán, estaremos listos para enfrentarnos con éxito a nuestra mayor fobia, porque pensaremos...no pasa nada, todo va a salir bien, no me va a pasar nada, en vez de pensar en tooooodo lo malo que podría pasar.
No hay una receta única para enfrentarse al miedo a lo desconocido, esta es la que a mi me ha servido, además de dejarse ayudar por un profesional.
No es facil, pero tampoco es imposible.
Tenemos que decirnos a nosotros mismos que podemos, que seremos capaces de encontrar el camino de la tranquilidad, de la paz con nosotros mismos, de superar nuestros miedos y ver el nuev día de otra manera.
Por si os anima al empezar, la primera vez es la peor, a enfrentar miedos se aprende con la práctica y el valor de no dejar que controlen nuestra vida, der ser libres y ser como queramos ser y no como nos obliguen a ser.






1 comentario:

Violeta dijo...

Que gran razón... El miedo nos paraliza para seguir adelante y en el caso de no paralizarnos, nos frena para probar determinadas experiencias que por la incertidumbre no nos atrevemos a realizar. Como bien dices todo el mundo tiene miedo... y no por afirmarlo quiere decir que seamos más débiles que otros. La vida misma está llena de miedos pero también de grandes momentos de seguridad. Vamos a vivir el hoy que es lo que realmente importa. Un besazo preciosa!